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domingo, 6 de septiembre de 2009

Roma debería hacer algo similar...

A propósito del Falso Ecuménismo con los Cismáticos Ortodoxos..



Mientras la Santa Sede desde el Vaticano II sigue sacrificando todo en favor del Falso Ecumenismo, los cismaticos ortodoxos no dudan en fortalecer sus esfuerzos para condenar el ecuménismo practicado por las religiones "cristianas", en especial la Iglesia Católica, la cual acusan de tratar de establecer en el mundo "Una Religión Universal" por encima de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Entre sus acusaciones podemos notar que existen elementos verdaderos, que cualquier cristiano debe profesar, como lo es, Una Sola Iglesia, Una Sola Fe. Claro esta que como en todo Cisma, también existen errores doctrinales graves, consecuencia de su ceguera y de su odio a la Santa Iglesia Católica y al Papado.
3.
Este anti ecumenismo de los "ortodoxos", es la causa por la que el Papa Juan Pablo II no pudo pisar territorio Ruso. El "santo sinodo ruso" liderado por el fallecido patriarca Alexey II exigía a Juan Pablo II que abjurara los dogmas católicos y abrazara la religión ortodoxa. En tanto el Papa Wojtila, hombre decididamente "Ecumenico", no dudo en seguir sacrificando todo en favor de los discidentes, como sucedió con los "Acuerdos de Balamand" entre "católicos y ortodoxos", que prohiben el trabajo misionero de la Iglesia católica entre el pueblo cismatico, ademas que se permite a los católicos asistir a los sacramentos administrados por los sacerdotes ortodoxos, y se les exhorta a que si quieren "ser ortodoxos o católicos", nadie les puede presionar. Otro gesto ecumenista de Juan Pablo II fue el de la antigua Iglesia de San Teodoro en Roma, que fue cedida a los ortodoxos para su culto, incluidas las reliquias de San Juan Crisostomo y San Gregorio Nacianzeno. Todos estos gestos, son contrarios a la naturaleza misma de la Iglesia, ademas que son una traición a los santos martires que llevaron la verdadera fe católica a los pueblos atrapados en el cisma de Focio.
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Es preciso darse cuenta que el Ecuménismo que Roma practica desde el Vaticano II desvirtua nuestra Fe, y pone a la Iglesia en las manos de sus enemigos como sucede con los Judíos. Quiza es preciso que la Jerarquía actual siga el ejemplo de los ortodoxos, en lo relativo a defender la verdadera Doctrina frente a los errores contemporaneos. Ya que ellos (los ortodoxos) estan concientes, que si no se aferran a la antigua tradición de los Concilios y de los Santos Padres, su Iglesia se encamina a la apostasía, cosa que la Jerarquía del Vaticano II se niega a reconocer con tantas declaraciones contrarias a la Fe siempre creida. La "profesión de fe" ortodoxa, que muestro a continuación es algo que la actual Jerarquía deberia imitar, para contrarrestar el daño que el modernismo y el liberalismo han hecho a la Iglesia desde el Concilio.
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A continuación la supuesta profesión de "fe ortodoxa" contra el Ecuménismo, que se puede dividir en dos partes: La parte Doctrinal y la parte de su odio hacia Roma.
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PROFESION DE DE FE CONTRA EL ECUMENISMO

ASAMBLEA DE CLERIGOS Y MONJES ORTODOXOS

ABRIL DE 2009

(Parte Doctrinal).

Aquellos de nosotros, que por la gracias de Dios, seguimos los dogmas de la piedad y aquello que nos dice la Iglesia una, santa, católica y apostólica, creemos esto:

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El único camino de la salvación para la humanidad está en la fe en la Santísima Trinidad, en las obras y enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y su permanencia dentro de su Cuerpo, la Santa Iglesia. Cristo es la verdadera Luz y no hay otras luces que puedan iluminarnos ni otro nombre que pueda salvarnos. No hay salvación fuera de Él. Todas las religiones y creencias que ignoran y no confiesan a Cristo que se ha hecho hombre son obras humanas y obra del diablo que no llevan al verdadero conocimiento de Dios y al renacimiento por medio del Bautismo divino sino que descarrían a los hombres y los conducen a la perdición.

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Como cristianos que creemos en la Santísima Trinidad no tenemos el mismo Dios que las otras religiones, ni nuestro Dios es el de las llamadas religiones monoteístas, el judaísmo e islamismo, que no creen en la Santísima Trinidad. Durante dos mil años, la Iglesia fundada por Cristo y guiada por el Espíritu Santo ha permanecido estable e inquebrantable en la Verdad salvadora que nos enseñó Cristo, y que fue entregada por los Santos Apóstoles y conservada por los Santos Padres. No cedieron a las persecuciones crueles de los judíos y de los idólatras durante los tres primeros siglos; Ella presenta una ingente multitud de mártires y salió victoriosa demostrando así su origen divino. Como dice san Juan Crisóstomo “Nada es más fuerte que la Iglesia.

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Si usted lucha contra un hombre, puedes vencer o ser vencido, pero si luchas contra la Iglesia, no podrás nunca ganar pues Dios es el más fuerte de todos. Después de que cesaran las persecuciones y triunfara la Iglesia sobre sus enemigos, los judíos y los paganos, los enemigos internos de la Iglesia comenzaron a multiplicarse y a fortalecerse. Las diversas herejías comenzaron a aparecer para derrocar y adulterar la fe y para que los creyentes se confundieran y se debilitara su confianza en la verdad del Evangelio y en la tradición. San Basilio el Grande nos habla acerca del periodo cuando apareció la herejía de Arrio: “Los dogmas de los padres han sido desatendidos, las tradiciones apostólicas se han marchitados, se tiene en cuenta las invenciones de los más jóvenes de la Iglesia; lo que tendrían que ser teologizados se erigen en teólogos, la sabiduría de este mundo se alza soberbia empujando la sabiduría de la Cruz, se envían lejos a los pastores y en su lugar se meten lobos feroces en el rebaño de Cristo”.

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La Iglesia , por medio de sus Jerarcas y Santos Padres definió y delimitó la Fe Ortodoxa, tomándola como baluarte en contra de sus enemigos, por medio de las decisiones de los Sínodos locales y los Concilios Ecuménicos iluminando las cuestiones dudosas con el acuerdo general de los Padres en materia de fe. Por ello nosotros seguimos las enseñanzas de nuestros Santos Padres y no podemos por lo tanto mover los límites que ellos establecieron ya que constituyen la regla segura y recta para la vida y la Fe Ortodoxa.

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Por consiguiente, los puntos básicos de nuestra Confesión son lo siguientes:

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1. Mantenemos inamovibles y sin alteración todo lo que los Sínodos y Concilios han instituido. Aceptamos lo que ellos aceptan y condenamos lo que ellos condenan. Evitamos además la comunión con los que innovan en materias de Fe. Nosotros ni agregamos ni quitamos enseñanzas ni las alteramos. Ya San Ignacio de Antioquía en su epístola a San Policarpo de Esmirna escribió: “Cualquiera que afirme algo en contra a lo que se ha decretado, aunque sea bueno en obras, aunque ayune y sea célibe, y aunque realice señales y prodigios, es un lobo con piel de oveja que a lo que aspira es a la corrupción de las ovejas” San Juan Crisóstomo interpretando las palabras del Apóstol Pablo: “Si alguno os predicara un Evangelio distinto a éste, sea anatema” observa que el Apóstol no dice si es mucho o poco lo contrario al Evangelio, sino aunque sea una ínfima parte o tan siquiera una insinuación, a de ser declarado anatema. Al anunciar sus decisiones contra los Iconoclastas al clero de Constantinopla, el VII Sínodo Ecuménico escribió: " Nosotros hemos seguido la tradición de la Iglesia católica, sin hacer omisión ni redundancia, sino que hemos enseñado lo que nos transmitieron los Apóstoles y mantenemos las tradiciones que hemos recibido aceptando y respetando todo lo que la Iglesia Santa y Católica recibió en sus primeros años, tanto lo escrito como lo no escrito, sin hacer ninguna concesión ni innovación dentro de ella y sin quitar nada. Por consiguiente, siguiendo las leyes de los Padres, y habiéndolo recibido todo como un don del Espíritu Santo, hemos salvaguardado todas las cosas de la Iglesia debidamente sin innovaciones ni reducciones.

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Con los Santos Padres y Sínodos, también rechazamos y anatomizamos todas las herejías que han aparecido a lo largo de la historia de la Iglesia. De las herejías antiguas que han sobrevivido hasta el momento actual condenamos el arrianismo, que todavía sobrevive en los pseudo-testigos de Jehová, y el monofisismo, tanto en la forma extrema de Eutiquio, como en la moderada de Dióscoro, según lo que dicen las decisiones del IV Concilio Ecuménico de Calcedonia y las enseñanzas cristológicas de los grandes Padres y Maestros San Máximo el Confesor, San Juan Damasceno y San "Focio" el Grande (1 ), así como lo contenido en los himnos de nuestro sagrado culto.

(Parte contra la Iglesia Romana).

Acusaciones hereticas de antaño efectuadas por los Focianos..

. 2. ...., consideran el papismo como una herejía porque aparte del filioque introdujo otras falacias, como la primacía y la infalibilidad del Papa, el pan ázimo, los fuegos de Purgatorio, la concepción inmaculada de la Madre de Dios, la Gracia creada, la compra de la absolución por medio de las indulgencias...

Vaticano II y su "aggiornamiento.

El papismo contemporáneo se ha desviado muchísimo más de lo que lo hizo el papismo medieval de las enseñanzas de la Iglesia. Ha reforzado los grupos carismáticos, supuestamente centrados en el Espíritu Santo. Ha adoptado muchísimas innovaciones en el culto divino permitiendo bailes y el uso de instrumentos. Ha acortado y estropeado esencialmente la Liturgia Divina. En el area del Ecumenismo ha sentado las bases de la religión universal con el II pseudo-concilio Vaticano reconociendo la vida espiritual de las personas de otras religiones. El minimalismo dogmático lo ha llevado al minimalismo moral teniendo como resultado los fracasos morales de los clérigos con un aumento de la homosexualidad y pedofilia. Hablando en general, en el papismo ha habido un cambio radical y un giro al protestantismo después del II pseudo-concilio Vaticano, adoptando incluso varios movimientos espirituales propios de la New Age.

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....... Los papas posteriores al cisma son herejes y han dejado de ser los sucesores del trono de Roma; ellos ya no tienen la sucesión apostólica, porque ya no profesan la fe de los Apóstoles y de los Padres. Es por ello que con el papa no tenemos ninguna comunión y lo llamamos hereje a causa de su blasfemia contra el Espíritu Santo con su enseñanza del filioque....

3. Las mismas cosas han de aplicarse al protestantismo que como descendiente del papismo ha heredado todas sus herejías añadiendo aún nuevas. Ha rechazado la Tradición aceptando sólo la Sagrada Escritura que interpreta por lo tanto erróneamente, ha abolido el Sacerdocio como Sacramento, la veneración de los Santos y de los Iconos; ha difamado a la Madre de Dios; ha rechazado el monaquismo; de los Santos Misterios sólo acepta el Bautismo y la Eucaristía aunque alterando en ellos la praxis y la tradición de la Iglesia. Enseña, siguiendo las enseñanzas del impío Calvino, la predestinación absoluta y la salvación sólo por la fe. Además ha introducido el sacerdocio femenino y el matrimonio entre personas del mismo sexo y sobre todo ha perdido la eclesiología tal y como aparece en la Tradición Ortodoxa y que es inexistente entre ellos.

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4. La única manera en que puede restaurarse nuestra comunión con los herejes es si ellos renuncian a sus falacias y se arrepienten, para que pueda haber una verdadera unión y paz y así se de una unión con la Verdad, y no con la falacia y la herejía. Para la incorporación de herejes a la Iglesia, la precisión canónica requiere que ellos sean aceptados a través del Bautismo. Su bautismo " anterior ", realizado fuera de la Iglesia sin la triple inmersión y emersión en el agua santificada, y realizada por un sacerdote no ortodoxo, no es de ninguna manera Bautismo. Le falta la Gracia del Espíritu Santo que no está dentro de los cismas y herejías, y como a tal, nosotros no tenemos nada en común con ellos, ni nada nos une. Como dice San Basilio el Grande " En cuanto a aquéllos que se han distanciado de la Iglesia, no tienen en ellos ya la gracia del Espíritu Santo, la transmisión ha cesado con aquéllos que han interrumpido la sucesión. En cuanto a los que se han separado, son como los laicos y no tiene autoridad alguna para bautizar u ordenar imponiendo sus manos y son incapaces de transmitir la Gracia del Espíritu Santo de la que se han alejado y separado. Por eso encontra de lo que dicen los ecumenistas que se esfuerzan en afirmar que tenemos un bautismo común con los herejes hemos de decir que esto es totalmente falso e infundado así como lo es también su afirmación de que es posible conseguir la unidad de la Iglesia con esta supuesta unidad bautismal. Uno entra y se convierte en miembro de la Iglesia no con cualquier bautismo, sino con el único Bautismo, correctamente celebrado y oficiado por un Sacerdote que haya recibido el Sacerdocio de la Iglesia.

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5 Puesto que los herejes continúan permaneciendo en su falacia, nosotros evitamos la comunión con ellos, sobre todo en la oración común. Los Santos Cánones en su integridad no sólo prohíben oficiar con ellos y rezar juntos en los templos sino incluso las oraciones privadas. Esto es debido por el amor a los fieles de la Iglesia primitiva y por la preocupación de su salvación y cuidado pastoral de los creyentes para que no cayeran en las herejías. Se ha de amar en todo la Verdad y odiar la mentira, por eso cualquier amor y acuerdo con ellos serían falsos. San Juan Crisóstomo nos dice: “No es preferible la armonía a la Verdad y es preferible la muerte a traicionarla” ..... .

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6. hasta principio del Siglo XX, la Iglesia mantuvo claramente su posición firme e inmutablemente frente a todas las herejías y los herejes anatomizándolos a cada uno separadamente tal y como claramente está formulado en el Sinodicón de la Ortodoxia que se recita en el Domingo de la Ortodoxia. Además para que ninguno quede olvidado hay un anatema general al final del texto: “Que todos los herejes sean anatema”Desgraciadamente esta posición que se mantenía firme en la Iglesia comenzó a abandonarse gradualmente después de la encíclica del Patriarca Ecuménico publicada en 1920 llamada “A todas las Iglesias de Cristo” en la cual se llama por primera vez iglesias a las herejías. Recomendó que se volviera a encender y reforzar el amor entre las Iglesias, no pensando que somos extranjeros, sino que estamos relaccionados y somos familiares en Cristo, y co-herederos y co-incorporado en la promesa de Dios en Cristo " (ver I.Karmiris', " Los Monumentos Dogmáticos y Simbólicos de la Iglesia " católica Ortodoxa, vol. 2, página 958). Esto abría la adopción, el formando y el desarrollo dentro de la esfera de la Iglesia Ortodoxa, de la invención inicialmente protestante - y ahora con la aceptación papal - la herejía de Ecumenismo; el camino estaba abierto para la panherejía del ecumenismo que adopta y legaliza todas las herejías como iglesias, insultando el dogma de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. se desarrollo e impulsó por patriarcas y obispos un nuevo dogma con respecto a la Iglesia y una nueva eclesiología. Según esto ninguna Iglesia se apropia exclusivamente del carácter de católica y verdadera Iglesia, siendo cada uno de ellos una parte y no la Iglesia entera formando la Iglesia todos juntos.

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Todos los límites que los Padres habían puesto se han rasgado marcando una linea divisoria entre la herejía y la Iglesia, entre la verdad y la falacia. Ahora las herejías son iglesias y se dice de los papistas que somos iglesias hermanas en las que Dios ha confiado, junto a nosotros, el cuidado por la salvación de humanidadLa Gracia del Espíritu Santo ahora también existe dentro de las herejías, y por consiguiente sus bautismos y demás sacramentos son considerados válidos. Todos los que han sido bautizados en cualquier herejía son considerados miembros del Cuerpo de Cristo, de la Iglesia. Las condenas y anatemas de los Sínodos y Concilios quedan sin valor quedando heridos los libros litúrgicos. Pertenecemos ahora al “Consejo Mundial de las Iglesias” traicionándonos a nosotros mismos en nuestra eclesiología. Hemos despreciado el dogma de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, el dogma de un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo.

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7. Este sincretismo cristiano se ha extendido a las demás religiones que quedan igualadas a la única en la que Dios reveló por medio de Cristo, atacándose no sólo el dogma de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, sino también el dogma fundamental de la Revelación y salvación de la humanidad por medio de Jesucristo. Esta es la peor falacia imaginable, la herejía más grande de todos los siglos.

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8. Nosotros creemos y confesamos que sólo en Cristo es posible la salvación. Las religiones del mundo y las herejías sólo conducen a la perdición. La Iglesia Ortodoxa no es que sea únicamente la verdadera Iglesia, sino que es la única Iglesia. Ella solo ha permanecido fiel al Evangelio, los Sínodos y los Padres, y por consiguiente Ella solo representa la verdadera Iglesia Católica de Cristo. Según San Justin Popovic el ecumenismo es un nombre para las pseudo-iglesias de Europa Occidental pero su nombre real es “panherejía”Esta panherejía ha sido aceptada por muchos patriarcas ortodoxos, arzobispos, obispos,clérigos, monjes y laicos. La enseñan descaradamente y la ponen en práctica comulgando con los herejes con las oraciones comunes, intercambio de visitas y colaboraciones pastorales, situándose fuera de la Iglesia. Nuestra posición siguiendo los Concilios y disposiciones canónicas y el ejemplo de los Santos es obvio. Cada uno debe ahora ser responsable de sus actos.9. Hay también responsabilidades colectivas e individuales en nuestros Jerarcas y teólogos. Nosotros les decimos a ellos con temor de Dios y amor que su posición y apertura a las actividades del ecumenismo es censurable por:a- Ellos dudan en la práctica de la Patrística Ortodoxa, la Tradición y la Fe.b- Ellos están sembrando la duda en los corazones de su rebaño que lo único que produce es sentimientos de división.c- Por esto están conduciendo a su rebaño al error y al desastre espiritual.Declaramos por consiguiente por las razones mencionadas que aquellos que se mueven dentro de la irresponsabilidad del Ecumenismo y que la sostienen dentro de la Iglesia se oponen a la Tradición de nuestros Santos Padres y por lo tanto se oponen a ellos.

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Esta es la razón por lo que su posición debe condenarse y rechazarse por la integridad de los Jerarcas y de los fieles.

La Confesión de Fe ha sido firmada por... (no vale la pena colocar el nombre de los cismáticos que han firmado este documento)

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Han sido omitidos fragmentos hereticos y blasfemos contra la Verdadera Doctrina Católica.

Esperemos que la Santa Iglesia Católica vuelva a ser el faro de Verdad e ilumine a todas las naciones que viven en la ceguera de la Herejía, del Cisma, y del paganismo.


(1) "San" Focio el grande, fue el patriarca que dio origen al Cisma de Oriente. Murio desterrado en Armenia por el Emperador León VI



"Dios (...) va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden mis deseos Rusia se convertirá y habrá paz" (Nuestra Señora de Fatima)

jueves, 24 de julio de 2008

¿Celebración o concelebración?

¿Celebración o Concelebración?





P. François Knittel FSSPX
En el cuadro de la reforma litúrgica de la que somos testigos desde hace unos 30 años, no se puede negar que la concelebración es la práctica que más ha extrañado a los fieles. El sentido de la fe recibida y poseída, lo que se suele llamar sensus fidei, hace que los fieles continúen guardando reservas. ¿Es una prueba de que son ignorantes o de que les cuesta evolucionar? ¿o es que finalmente tienen razón? Para intentar dar una respuesta a estas preguntas, vamos a dar un resumen del libro del P. José de Sainte Marie O.C.D., L ‘Eucharistie, salut du monde, que trata de este tema. Para simplificar nuestro trabajo, vamos a dividirlo en dos partes:
1º El aspecto teórico del problema: en la concelebración, ¿hay una o varias Misas?
2º El aspecto práctico del problema: ¿hay que multiplicar las concelebraciones?


[I]
CONCELEBRACIÓN: ¿CEREMONIAL O SACRAMENTAL?


Conviene, desde un principio, esclarecer un problema de terminología: ¿que se quiere decir cuando se emplea la palabra "concelebración"?
Se pueden distinguir exteriormente dos modos de Misa concelebrada:
- El primero es el del obispo, rodeado por su clero, celebrando los Santos Misterios él solo, porque pronuncia solo las palabras de la liturgia. En la liturgia tradicional, es el caso de la Misa Pontifical y de la Misa solemne. Se denomina concelebración simplemente ceremonial.
- La segunda forma de concelebración es la de todos los sacerdotes que concelebran pronunciando las palabras de la consagración. En la liturgia tradicional, sucede así en la Misa de ordenación y de consagración episcopal Es lo que denominamos concelebración sacramental.
¿Por qué hemos distinguido estas dos formas de concelebración? Porque la realidad de las cosas nos lleva a hacerlo y porque nos obliga la doctrina del Magisterio de la Iglesia.
El Papa Pío XII en su encíclica Mediator Dei (2), refutó la opinión de los que suprimen toda diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio de los fieles (1 Ped. 2,9) y que dicen que toda la asamblea, sacerdote y fieles, concelebra la Misa. En realidad el sacerdocio ministerial es específicamente distinto al sacerdocio común de los fieles.
Unos años más tarde, se renovaban los errores y el mismo Pontífice tuvo que precisar un poco más la doctrina en su Discurso al episcopado, del 2 de noviembre de 1954. Algunos afirmaban que «la celebración de una sola misa en la que asisten piadosamente cien sacerdotes es lo mismo que cien misas celebradas por cien sacerdotes». A esto el Sumo Pontífice respondía que «de ningún modo es así. En lo referente a la oblación del sacrificio eucarístico, hay tantas acciones de Cristo Sumo Sacerdote como sacerdotes que celebran y no tantas como sacerdotes que escuchan piadosamente la misa episcopal o de otro sacerdote que celebra». Un sacerdote sólo celebra cuando hace las acciones y pronuncia las palabras litúrgicas, y de otro modo sólo simula.


Hay, pues, una diferencia fundamental entre la Misa realmente celebrada por un sacerdote que pronuncia las palabras de la consagración y un sacerdote que participa a las mismas ceremonias sin pronunciar las palabras litúrgicas.
Por eso hay una diferencia esencial entre la concelebración simplemente ceremonial y la sacramental. En lo que sigue del artículo sólo nos interesamos por esta última, pues la concelebración simplemente ceremonial no plantea ningún problema particular, ya que los sacerdotes que asisten no pronuncian las palabras de la consagración y, por lo tanto, no concelebran sacramentalmente.


¿Una o varias misas?


En el Discurso final al Congreso Internacional de Liturgia Pastoral de Asís, el 22 de septiembre de 1956, el Papa Pío XII precisó aún más su enseñanza:
- Recordó la diferencia entre la concelebración simplemente ceremonial y la concelebración sacramental: «No basta tener y manifestar la voluntad de apropiarse las palabras y acciones del celebrante. Los concelebrantes mismos tienen que decir sobre el pan y el vino: "Este es mi Cuerpo", "Esta es mi Sangre"; de otro modo, su concelebración es una pura ceremonia». Esta doctrina fue confirmada por el Santo Oficio, declarando que «por institución divina, sólo celebra el que pronuncia las palabras de la consagración». (3)


- ¿Cómo se puede reconocer una concelebración sacramental?


«Hay que ver si, con la intención interior necesaria, el celebrante hace la acción exterior y, sobre todo, si pronuncia las palabras que constituyen la actio Christi se ipsum sacrificantis et offerentis: la acción de Cristo sacrificándose y ofreciéndose a sí mismo. Eso no ocurre cuando el sacerdote no pronuncia sobre el pan el vino las palabras del Señor: "Este es mi Cuerpo"; "Esta es mi Sangre"».
- La multiplicidad de concelebrantes no estorba a la unidad del sacramento que siempre es una acción de Cristo: «En realidad, la acción del sacerdote que consagra es la misma de Cristo, que obra por su ministro. En el caso de una concelebración en el sentido estricto de la palabra, Cristo, en lugar de obrar por medio de un solo ministro, lo hace por varios».


Algunos espíritus superficiales podrían ver una oposición entre el discurso de 1954, que decía que hay tantas acciones de Cristo como celebrantes, y el discurso de 1956, que subraya la unicidad de la acción de Cristo llevada a cabo por varios ministros. En realidad se trata de puntos de vista complementarios, pues el discurso de 1954 se sitúa de parte de los ministros y se encamina a determinar cuál es la condición para que consagren realmente, mientras que el discurso de 1956 se sitúa de parte de Cristo que hace siempre la misma y única acción sea cual sea el número de ministros.


En resumen, como Cristo actúa por sus ministros que usan el rito único de la Iglesia, la acción sacramental es también única. La Misa concelebrada es, pues, una sola y única Misa, sea cual sea el número de celebrantes.
Incluso el decreto general Ecclesiae semper del 7 de marzo de 1965 lo dijo claramente de nuevo, a pesar de la generalización de la práctica de la concelebración en esos años:
«En este modo de celebrar (la concelebración), varios sacerdotes, en virtud de un mismo sacerdocio y ocupando el lugar del Sumo Sacerdote, obran juntos por una sola voluntad y una sola voz, y hacen y ofrecen por un único acto sacramental, Un único sacrificio, y juntos participan de él» (4).


Este texto recuerda la necesidad, para una verdadera concelebración, de la unidad de intención ("una sola voluntad") y de la unidad del rito litúrgico en la celebración ("una sola voz"). Menciona igualmente el efecto de la verdadera concelebración: "un único acto sacramental", "un único sacrificio".


Santo Tomás de Aquino y la concelebración


Para confirmar esta conclusión ineludible, es decir, que en la concelebración sólo hay una Misa, consultemos al Príncipe de los teólogos, Santo Tomás de Aquino, y sus luces.
En un primer texto, Santo Tomás recuerda que la unidad a nivel de la intención, tiende a la unidad en la acción y en el efecto: «La intención se requiere para cumplir los sacramentos. Por consiguiente, como todos tienen la intención de hacer una consagración, no hay más que una consagración» (IV Sent. d. 13, cuest. 1, ait. 2, sol. 2, ad 1) (5).


Pero, podríamos preguntarnos de qué forma se realiza esta unidad. Santo Tomás nos lo indica en detalle en otro texto posterior: «Si cada uno de los sacerdotes obrase por su propia virtud, uno solo de ellos bastaría para celebrar y los demás estarían de más. Pero como el sacerdote no consagra en su propio nombre sino en lugar y en nombre de Cristo (in persona Christi), y que muchos son "uno en Cristo" (Gal 3.28), poco importa que este sacramento sea consagrado por uno solo o por varios: lo que es necesario es que sea observado el rito de la Iglesia» (III, cuest. 82, art. 2, ad 2).


De donde se deduce lo siguiente:


- Una única consagración ("este sacramento") puede ser hecha por varios sacerdotes a la vez.


- Todos obran como instrumentos ministeriales de Cristo.


- Para consagrar este sacramento, hay que observar el rito litúrgico de la Iglesia.


Dejemos que el P. José de Sainte Marie nos dé la conclusión de esta parte: «Se podría decir que [para resolver este problema de la concelebración] hay una sola verdad fundamental, la de la naturaleza sacramental de la acción efectuada en la Misa, pues hay que partir de ahí; pero considerando al mismo tiempo esta verdad primera en sus dos corolarios inmediatos: el carácter ministerial del sacerdocio del sacerdote de la Iglesia por el que obra Cristo, y el carácter litúrgico y ritual de la acción que se lleva a cabo; y considerando igualmente la ordenación y la subordinación de los ministros al acto ritual, litúrgico y sacramental que llevan a cabo y en el que se realizan a sí mismos. Por lo que, para resolver el problema sobre el número de misas, hay una primacía del punto de vista sacramental sobre el de la persona de los ministros» (op. cit. pág. 27-28).


Confirmacion: otras concelebraciones


Nuestra conclusión sobre la unicidad del Sacrificio en la Misa concelebrada se confirma al ver que ocurre lo mismo en otras ceremonias litúrgicas concelebradas.
Veamos lo que escribo Dom Bernardo Botte, O.S.B., sobre la consagración episcopal (doctrina confirmada por Pío XII en su discurso del 22 de septiembre de 1956):
«Por ambas partes nos hallamos ante un acto sacramental colectivo que consiste en un gesto cuyo sentido lo da el que preside la oración. Los obispos tienen la intención de comunicar al Espíritu Santo y la manifiestan por un gesto común, lo mismo que los sacerdotes que rodean al obispo y manifiestan esta intención por su presencia alrededor del obispo y por el gesto que hacen con él; pero hay que decir que esta oblación es única. Así como no hay varias consagraciones episcopales sincronizadas sino una sola, hecha por el cuerpo episcopal, lo mismo que no hay más que una sola consagración eucarística hecha por todo el cuerpo sacerdotal, y no varias misas sincronizadas». (6).


Santo Tomás de Aquino dice que ocurriría lo mismo si el bautismo fuera concelebrado: «Ambos (ministros concelebrantes), en cuanto de ellos depende, bautizarían. Sin embargo, no darían dos sacramentos diferentes (aliud et aliud sacramentum): sino que Cristo. que es quien únicamente bautiza interiormente, conferiría por ambos un único sacramento (unum sacramentum per utrumque conferret». (III, cuest. 67, art. 6).


Y el Card. Journet saca la conclusión de este último texto para nuestro tema de la concelebración de la Misa:
«Unas palabras sobre la concelebración. Imaginemos que varias personas se uniesen para bautizar simultáneamente a un niño. Los bautizantes serían varios pero la acción bautismal una sola, plures baptizantes, una baptizatio.


Al concelebrar, habrá igualmente varios consagrantes, plures ex aequo consecrantes, pero una sola acción consagratoria, una consecratio»


¿Y la multiplicación de la misa?


Quizás se nos diga que "en la práctica actual, cada sacerdote recibe un estipendio; por eso hay tantas misas como concelebrantes".
A eso contestestamos distinguiendo los frutos de la Santa Misa: el fruto general, por toda la Iglesia; el fruto especial (o ministerial) en favor de las personas por las que se celebra la Santa Misa; y el fruto especialísimo, por el mismo celebrante. El estipendio de la misa corresponde al fruto especial.


Si consideramos el valor infinito de cada Misa y que cada celebrante lleva a cabo el acto completo de la consagración, se comprende que cada celebrante reciba su estipendio. Pero de eso no se puede sacar ninguna conclusión sobre el fruto general de la Santa Misa por toda la Iglesia y sobre el número de Misas.


Esta primera parte nos conduce a decir que el número de concelebrantes no implica ninguna multiplicación de Misas. En cada Misa concelebrada, sólo se celebra una Misa.


[II]
¿QUÉ PENSAR DE LA MULTIPLICACIÓN DE LA CONCELEBRACIÓN?


Saquemos ahora la consecuencia práctica de la primera parte. Si en cada misa concelebrada sólo se celebra una misa, ¿hay que multiplicar las concelebraciones como se suele hacer hoy en día?
Haciéndose eco de la doctrina enseñada por el Concilio de Trento en su XXIIª sesión sobre el Santo Sacrificio de la Misa, el P. José de Sainte Marie explica: «[La Misa] es, en virtud del misterio y del poder del "sacramento" instituido por Cristo, una representación eficaz y real y aún más, una reactuación única en su género, precisamente del orden sacramental, del único sacrificio de la Cruz, de modo que este acto único que no se puede renovar según el modo propio bajo el que se realizó en la Cruz, se puede renovar infinitas veces bajo el orden sacramental. La misión de la Iglesia, gracias al ministerio sacerdotal, es precisamente asegurar esta renovación sacramental para asumir y salvar la historia, y lo hará hasta el fin de los tiempos» (op. cit. pág. 25).


Nosotros, que pecamos todos los días, necesitamos un remedio diario, la renovación sacramental del Sacrificio del Calvario. Eso es lo que repite hasta la saciedad Santo Tomás de Aquino: «En las misas se multiplica la oblación del sacrificio y, por consiguiente, se renueva también el efecto del sacrificio» (III, cuest. 79, art. 7, ad 3) y la liturgia de la Iglesia: «Cada vez que se celebra este sacrificio en memoria de tu Pasión, se realiza la obra de nuestra redención» (Secreta del 9º Domingo después de Pentecostés) (8).


La conclusión está fuera de duda: la Iglesia quiere la multiplicación de las Misas para asegurar los frutos de la redención y, como hemos demostrado en la primera parte, la Misa concelebrada es una única misa. La multiplicación de las misas concelebradas lleva a una disminución del fruto y de los efectos salvíficos de la Misa para las almas y para la salvación del mundo. Nada nos cuesta concluir en que la multiplicación de las concelebraciones a la que actualmente asistimos es perjudicial a las almas y a la Iglesia.


Una última dificultad


Quizás se nos dirá que no está bien oponerse a la difusión de la concelebración ni decir que es perjudicial para la Iglesia, porque era una práctica universal en la iglesia primitiva.
Veamos las conclusiones a las que llega el P. Hanssens:
l la concelebración sacramental, la única realmente sacrificial, aparece sólo con certeza en el siglo VIII, en Roma; es la del Papa con los cardenales presbíteros, descrita en el Ordo Romanus I;
l desaparece en el siglo XII y, salvo raras excepciones, ya sólo aparecerá en la misa de ordenación;
l en los ritos orientales católicos aparece muy tardíamente, no antes del siglo XVIII, y es por autorización del Papa Benedicto XIV; hoy en día, sus mayores oponentes son los griegos ortodoxos;
l finalmente, la concelebración sacramental era prácticamente inimaginable en los primeros siglos, incluso por la ausencia de un texto fijo (op. cit. pág. 112,113).
Es triste que la práctica de la concelebración se haya introducido en nombre de un fundamento arqueológico inexistente. Liturgistas conocidos mundialmente, como Dom Botte, Dom Beauduin,O.S.B. y Mons. Martimort, se prestaron a esta maniobra, agravando aún más su error inicial al no querer hacer la distinción entre concelebración simplemente ceremonial y concelebración sacrificial.
Una vez más podría decir San Jerónimo: «Muchos han caído en error porque no conocen la historia» (10).


Conclusión


Dos conclusiones para nuestra instrucción y edificación.
- En toda misa concelebrada hay una sola misa y no varias, como podría suponerse por la pluralidad de concelebrantes.
- La consecuencia práctica es inmediata: no hay que multiplicar las concelebraciones, pues es disminuir los frutos generales de la Misa y perjudicar gravemente al bien común de la Iglesia.




Notas:
(1) Editions du Cèdre, 1981.
(2) 20 de noviembre de 1942.
(3) Decreto del 8 de marro de 1957, aprobado por el Santo Padre el 23 de mayo (D.S. 3928).
(4) Damos el texto en latín: «Simul una voluntate et una voce agunt. Atque unicum Sacrificium unico actu sacramentali simul conficiunt et offerunt, idemque simul participant».
(5) Damos el texto en latín: «Quia intentio requiritur ad perfectionem sacramentorum, ideo, cum omnes habeant unam consecrationem faciendi, non est ibi nisi una consecratio tantum».
(6) Nota histórica sobre la concelebración en la Iglesia antigua, en La Maison Dieu, nº 35 [3º trim. 1953], pág. 13.
(7) El sacrificio de la Misa, en Nova et Vetera [Friburgo] 46, 1971, pág. 241-250.
(8) Damos el texto en latín: «Quoties hujus hostiae commemoratio celebratur, opes nostrae redemptionis exercetur».
(9) Diversos artículos de la revista Periodica de Re Morali, Canonica, Liturgica en los años 1927-1928.
(10) Damos el lexto en latín: «Multi labuntur errore popter ignorantiam historiae» (In Matth. 1,2; P.L. 77,15).

San Pío X

"porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas" (Enciclica Notre Charge Apostolique)