lunes, 19 de octubre de 2009

Frutos de la Reforma Liturgica



LOS FRUTOS DE LA REFORMA LITURGICA

.





Por Daniel Almeida de Oliveira

.
El Concilio Vaticano II, en su Constitución sobre la Liturgia: "Sacrossantum Concilium", deseó "hacer una perfeccionada reforma general de la liturgia, para permitir al pueblo cristiano el acceso más seguro a la abundancia de gracias que la liturgia contiene" (n.o 21). Para esto, el Ritual de la misa sería revisado, de modo que apareciese "más claramente la naturaleza específica de cada una de sus partes bien como la mutua conexión, para facilitar una participación piadosa y activa de los fieles" (no. 50).
.
La reforma en la liturgia causó, en el período post-conciliar, una cierta esperanza, un cierto optimismo de que habría, además de las conversiones en masa de los protestantes por el carácter ecuménico de la nueva liturgia, una mayor participación y comprensión de los fieles y una renovación de la fe de estos. ¿Será que eso es lo realmente ocurrió? Si tal pregunta fuere hecha en los medios progresistas de hoy, será oída una respuesta padronizada: "Ahora el pueblo entiende la misa, pues ella se hizo más alegre y más participativa. Eso trajo para la Iglesia personas alejadas, principalmente los jóvenes".
..
Sin embargo, se pregunta si tal visión optimista de la reforma en la liturgia podría ser sustentada a través de las evidencias. Nuestro Señor Jesús Cristo dice que por el fruto conoceríamos a los falsos profetas, pues todo árbol bueno da buenos frutos, y árbol malo da malos frutos (cf. Mat, VII, 15-20). ¿Cuáles serían entonces los frutos de la reforma litúrgica y de la misa nueva?
.
Esta respuesta está lejos de ser esperanzadora u optimista. En todas partes del mundo, muchas de las iglesias y conventos fueron cerrados; seminarios se quedaron vacíos ( y se siguen quedando sin vocaciones), y muchisimas personas pedieron la fe. Para ejemplificar tales hechos presentamos los datos del artículo : the record after thirty years" sobre el Novus Ordo Missae, del Dr. James Lothian, economista da Universidad de Fordham en los Estados Unidos, publicado en el periódico Homiletic & pastoral review, en octubre de 2000.
.
El antiguo referido presenta interesantes datos sobre el porcentaje de asistencia a la misa por los fieles de los Estados Unidos para el período de 1939 a 1995 y por los fieles de Inglaterra y el País de Gales para el período de 1959 a 1996. Tales datos están expuestos en la figura 1.
.
Después de un temporal aumento para casi 75% después de a II Guerra Mundial, probablemente generado por el miedo y la inseguridad causados por la guerra, la asistencia a la misa en los Estados Unidos en el período en torno del Vaticano II permaneció cerca del 65%. A partir de ese período, el porcentaje decreció continuamente, en una velocidad rápida al principio, después más lentamente, haciéndose rápida nuevamente al final. La tendencia estimada para el período es de un declinó de 0,4 puntos porcentuales por año en la asistencia a la misa en los Estados Unidos. El autor aplicó métodos estadísticos a tales datos y concluyó que esa tendencia a la caída es significante estadísticamente (esto es, la caída no es causada por mera variación casual del porcentaje).
..
Los datos de asistencia a la misa en la Inglaterra y el País de Gales presentan tendencia bien similar a la de los Estados Unidos (ver figura 1). Hay un gran declinó inicial de 15% en la década del Vaticano II, seguido de una menor, sin embargo constante, tendencia a la caída. Esa caída fue al rededor del 29% al considerarse todo el período (la misma cída aconteció para los datos en los Estados Unidos) y fue estimada en 0,8 puntos porcentuales por año para el período, también significante estadísticamente.
..
La asistencia a la misa en los Estados Unidos, Inglaterra y el País de Gales ha, pues, sufrido una fuerte caída, iniciada en el período inmediatamente después al Concilio Vaticano II, o sea, en el período en que la misa fue modificada.
.
El autor argumenta que alguien podría decir que la reforma litúrgica no seria la causa de la baja asistencia a la misa. El declino podría ser consecuencia de la amplia erosión de valores que se inició en la década de 1960 y que continúa hasta los días actuales. Si esa afirmación fuese verdadera, el porcentaje de los integrantes de otras religiones que frecuentan sus reuniones habría sufrido tendencia similar a la de la asistencia a la misa. Para probar lo contrario, el autor muestra datos de asistencia a las reuniones protestantes en los Estados Unidos (ver figura 2). La serie temporal protestante a pesar de ser de grandeza inferior a la católica, no presentó tendencia a la caída en el conjunto. Por el contrario, hay un nítido aumento en el período en que la asistencia a la misa diminuyó. En 1995 la serie protestante alcanzó a la católica al llegar a 46%. Si fuera el temperamento de los tiempos actuales que causó la caída en la asistencia a la misa, no hay razón para que tal fuerza no haya influenciado también a los protestantes. Luego, el declino debe haber tenido otro factor causal. Ahora, ¿qué factor hubo en el período que pudiese explicar tal caída si no la reforma litúrgica?
.
Se concluye, por lo tanto, que la reforma litúrgica frustró las esperanzas postconciliares y fue la causa de una gran diminución de la asistencia a la misa. Estos son los frutos del Vaticano II.
..

¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?, Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo puede producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos los conoceréis. ( Mt 7, 17-20)

1 comentario:

Rodolfo Plata dijo...

APELACIÓN EN CONTRA DE LA BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II: Innumerables fueron los méritos de nuestro querido pontífice. Su mayor mérito fue su contribución al desmantelamiento de la Cortina de Hierro. En su peregrinaje trasmitió un mensaje de paz y esperanza a las multitudes de los pueblos cristianos que visitó. Sin embargo, estos méritos del mejor de los pontífices, no son suficientes para su santificarlo, a pesar de haber llevado una vida virtuosa y ejemplar, a causa de haber promovido la judaización sutil del cristianismo. En estos momentos en los que la lucha intestina entre conservadores y modernistas, promovida encubiertamente por los esbirros de la Sinagoga, amenaza abrogar la doctrina milenaria y la autoridad pontificia, dejando intacto el profetismo judío. Las implicaciones judaizantes post Conciliares alcanzaron su clímax en el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI, causando la oposición de los sedevacantistas que desconocen los cambios modernistas tratando de evitar la abrogación sutil de los dogmas de la divinidad de Cristo, la divina Trinidad, la Nueva Alianza, y los Evangelios y Canones antisemitas, y la liturgia tridentina, que convierten a la Iglesia Católica en una escuela bíblica portavoz de la moral natural dictada por Dios a Noe (noaquida) para gobernar a las bestias humanas (los pueblos no judíos). La opinión expresada ante los medios por Juan Pablo II de que “los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe”, es una grave apostasía tendente a abrogar sutilmente la doctrina milenaria de la Iglesia, que a merita la revisión jurídica del diferendo pontificio {opuesto a la sentencia dictada por Cristo [Mateo XXIII, 1 al 35] en su diatriba contra el puritanismo hipócrita de los rabinos señalando como reos de castigo eterno a los seguidores de la doctrina (ethos supremaciíta) y la conducta (criminal y genocida serial) de Israel. A la luz de los genocidios bíblicos e históricos cometidos por el pueblo judío, a fin de determinar la vigencia del ad quem recurrido}. También amerita la revisión del proceso de beatificación por tratarse de una gravísima apostasía, por lo cual mediante el presente conducto apelo y objeto la beatificación de Juan Pablo II. Esperando que la presente apelación se dirima públicamente ante los medios por ser un asunto de interés jurídico para todos los cristianos.

San Pío X

"porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas" (Enciclica Notre Charge Apostolique)